Se conocen varios intentos para establecer una monarquía
en los territorios del antiguo virreinato del Río de la Plata, después del
hecho patrio de 1810. Sin embargo, todo aquello ha quedado en la historia. Lo
cierto es que aquí, a muchos kilómetros de Europa, son otros los temas de la
diaria conversación que nos ocupan. Nos alegramos con algunas noticias sobre la
monarquía. Ese sentimiento nace, en algunos casos, por afinidad. Así es el caso
de la reina Máxima de los Países Bajos, aunque se mantiene una considerable
distancia con algunas inquietudes que tocan a varios millones de personas.
No hace mucho tiempo, en una clase, me preguntaron el
motivo por el cual continuaban existiendo las monarquías. Más aún, quien
hablaba agregó que ellas le parecerían una verdadera discriminación y veía
restos de esclavitud y de feudalismo. Como un profesor no puede extrañarse por
nada, al igual que una madre o un padre de familia, rescaté la sinceridad de
quien preguntaba. Le respondí que las monarquías constitucionales no son
creaciones de la misma monarquía y están sustentadas en normas jurídicas con el
asentimiento de los habitantes de los Estados. Recordé también que, en nuestro
país, hubo tratativas para establecer una monarquía en la cabeza de la Infanta
Carlota, hermana del rey Fernando VII.

La conversación continuó y se añadieron más alumnos a la
misma. Uno de ellos alegó que las monarquías crean lujos y que ostentan
títulos. Recurrí a los regímenes presidenciales constitucionales y observé los
importantes gastos que originan, puesto que sus representantes deben mantener
un nivel alto en el ámbito nacional e internacional. En fin, no discutimos.
Intercambiamos ideamos y rescatamos siempre a las personas.
Por otra parte, es difícil que los muy jóvenes
comprendan, a primera vista, ciertas formas de tratar a las personas. En
concreto a quienes pertenecen a la realeza. Eso del saludo no se reduce al beso
que parece haber conquistado todos los ámbitos de nuestra sociedad. Es lógico
que en los Estados donde existe, se vivan formas externas de respeto y cortesía
hacia las personas de la realeza. Por
eso, ya Don Quijote aleccionaba a su fiel escudero animándolo a vivir las
costumbres del lugar donde estuviere.
Esto de los saludos lleva también a pensar en la actual
globalización. Después de la ceremonia del comienzo del pontificado del papa
Francisco, él recibió a las delegaciones extranjeras. Allí se pudo comprobar
cómo el protocolo vaticano contó con un amplio abanico de saludos por parte de
personas de los cuatro puntos cardinales de la Tierra.
De “Divagaciones”, Roberto Sebastián Cava, Edic.
Céfiro 2008